
Existe una práctica cuestionable en muchas ceremonias y retiros de ayahuasca que proviene de que tradicionalmente en ambientes amazónicos los taitas, onanyas, pajés o «chamanes» toman ayahuasca también en la misma ceremonia con el supuesto objetivo de «entrar en la experiencia» con las personas, sin embargo, cada experiencia es individual y aunque haya un punto de conexión con lo colectivo se corre el riesgo de entrar en el propio proceso y descuidar el de los otros.
Es decir, hay un mito de que tomar ayahuasca durante la ceremonia te hace estar «más conectado» y esta narrativa instaurada en muchos círculos es un coladero de riesgos de seguridad pues lo que suele ocurrir es que los facilitadores o taitas se ensimisman en sus propios procesos y desatienden a las personas asi como detalles importantes. Incluso cuando se toma solo «un poquito» o una microdosis puede ocurrir lo mismo pues con la ayahuasca nunca se sabe y aunque hayas tomado muchas veces el cuerpo no se acostumbra y una dosis pequeña puede generar un proceso fuerte.
Yo mismo en mis experiencias en la selva he visto como el taita tenia que tumbarse en la hamaca y dejar la ceremonia en manos de uno de sus ayudantes porque no era capaz de mantenerse sentado a causa del proceso fuerte que vivía. Tambien hay facilitadores de otras organizaciones que me han relatado que les ha ocurrido lo mismo.
Por otro lado dentro de la narrativa tóxica y peligrosa que manejan estos cuestionados facilitadores para autoengañarse es la de que ellos asi entran en el mundo espiritual y pueden «diagnosticar y curar» lo que introduce otra narrativa dañina que es la del «sanador» que deja la semilla en el participante de que no es el mismo el que sana sino que es el chamán el que lo hace. Además suelen defenderse diciendo que el que no toma ayahuasca es porque no es capaz de «sostenerse bien parado» en la medicina y que eso le incapacita por tanto para darla o que tiene que tomar más. Además también argumentan que si no toman ayahuasca cuando facilitan se cansan y no aguantan tantas horas despiertos lo que deja en evidencia la incapacidad para hacer su trabajo que tienen pues debieran ser capaces de sostenerse en su función sin necesidad de tomar nada. A lo sumo si el algún momento el cansancio llega podrian tomar café, mate o un té en vez de tomar ayahuasca.
En los casos más extremos estos facilitadores tienen una especie de «adicción psicológica» a la ayahuasca y encuentran en esta excusa la manera de tomar ayahuasca muchas veces a lo largo del mes para asi quizas no enfrentarse a otras cosas ya que su autoengaño es tan grande que han aprendido a manejar la ayahuasca internamente de tal manera que no los confronte o necesitan esa intensidad de la experiencia porque en el fondo quizás se aburren y no están tan motivados como para hacer este honorable trabajo sin necesidad de tomar ayahuasca.
