LA ADICCIÓN AL RAPÉ : UNO DE LOS GRANDES AUTOENGAÑOS Y SOMBRAS DEL MOVIMIENTO AYAHUASQUERO

Existen multitud de facilitadores/as y «chamanes/as» que se han vuelto adictos al rapé, un polvo hecho de tabaco y/o de algunas otras plantas. Además se autoengañan diciendo que como es «medicina ancestral» no es dañino y se ha convertido en una de las herramientas naturales más descontextualizada y de la que más se abusa. El rapé no es un enteógeno, no expande la consciencia, más bien tiene un efecto analgésico emocional y de supuesto silencio mental momentáneo.

Esta herramienta bien utilizada puede usarse antes de una toma de ayahuasca como preparación o en un momento concreto en el que la persona necesite un apoyo para «desatascar» un proceso emocional o físico que sienta que le esté costando atravesar. Desde mi experiencia es mejor no darlo antes de la toma si la persona va a tomar por primera vez ayahuasca ya que puede hacerle vomitar y que despues no quiera tomar la ayahuasca o entre mas asustado o con mas reticencias, por eso es mejor dejarlo para una segunda o tercera noche.

El rapé tiene un contexto ceremonial que es donde tiene su uso más adecuado o como una ceremonia en sí pautada de principio a fin. Pero cuando se usa fuera de este entorno así como pasó con el tabaco corre el riesgo de vanalizarse y utlizarse de manera dañina. Hay facilitadores y usuarios que lo consumen de manera diaria y varias veces al día. Además estos facilitadores incitan a sus participantes a que lo consuman y hacen apología de ello como si fuera una «medicina de guerreros» cuando en realidad lo que comparten con ello es su debilidad , la de no resistirse a su adicción. Usan el rapé para tapar lo que no quieren sentir o anestesiarlo en vez de abrazarlo y estar presente con ello. Además muchas veces también usan el rapé como un instrumento de seducción o acercamiento al ligue diciéndole a la persona si le puede poner un rapé o si le gustaría que le pusiera un rapé y así introducirse algo mutuamente.

Muchas veces es utilizada como una manera de autocastigarse en los momentos en los que sienten su mente poblada de pensamientos y utilizan el rapé como una autoviolencia y autorechazo, como un falso regulador en vez de regularse a sí mismos respirando o autoabrazándose. Repiten el mismo patrón buscando esa primera vez en la que sintieron ese momento de armonización emocional y desaparición del ruido mental pero cada vez les dura menos y lo repiten más buscando el mismo estado. Además les hace efecto rebote y aunque sienten menos unos minutos después la emocion regresa con más fuerza y el pensmiento también por haberlo atacado y energetizado con ello. Sin embargo aunque vean que es una salida falsa siguen haciéndolo con la misma irracionalidad que la de todo adicto o adicta.

Otras veces cuando son facilitadores realizan este tipo de comportamientos en las sesiones o ceremonias de ayahuasca y se ponen rapé entre ellos dando la espalda a los participantes y cerrando los ojos después desatendiéndoles o justifican su consumo diciendo que el rapé les mantiene despiertos.

Generan una adicción psicológica al rapé y también fisica en el caso de los rapés con rapé que tienen nicotina. Parece que no ven que el dolor-placer del rapé solo les calma unos minutos y después sigue ahí todo lo que no quieren sentir.

Por estas razones por las que el rapé se desvirtúa es que yo no vendo rapé ni lo venderé. No quiero contribuir a que las personas se vuelvan adictas a algo que no se está usando como debería pues las personas llegan a los retiros y tomas de ayahuasca para progresar y no para quedarse atascados en un círculo compulsivo de autoproyección de rapé.

Si me estás leyendo ojalá se despierte su consciencia respecto a este tema y abandones ese comportamiento autodestructivo y destructivo.

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