
- Al chamán se le suelen atribuir «poderes especiales espirituales» cuando en realidad es un ser humano más. Se lo presenta como mediador entre el más allá y el más acá pero eso no es necesario de la misma manera que no es necesario un cura para comunicarse con Dios.
- El chamán suele presentarse así mismo como un protector astral de supuestas entidades y energías negativas lo que puede sugestionar a la persona causándole paranoia y dependencia del chamán para que le proteja o saque cosas o que canalice a través de el supuestos espiritus benevolos.
- Las personas suelen idealizar al supuesto chamán y ponerlo en el centro diciendo «el chamán» me sanó y eso les dificulta reconocer que han sido ellos mismos quienes han sanado. Tampoco es la ayahuasca la que les sana ni les habla sino que es solo un catalizador de su propia consciencia. El término facilitador alude a alguien que apoya y asiste ese proceso de sanación pero que no lo protagoniza
- Existen supuestos chamanes con baja autoestima y frustracion en sus vidas que usan su personaje de chamán para ostentar un falso poder. En vez de estar al servicio de las personas se sirven de ellas para su egolatría y a veces ha habido casos donde usan ese rol para tratar de seducir a las que les idealizan llegando incluso a veces a cometer abusos.
- La palabra chamán viene de Siberia del pueblo evenki y significa en lengua tungus «el que sabe», despues los antropologos usaron la misma palabra para funciones analogas como los taitas, onanyas o pajés en otras culturas amazónicas. En el inconsciente colectivo el chamán representa al «sanador» cuando no es él quien sana ni la medicina sino tu con tu disposición y apertura.

