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Sergio Sanz Navarro

Desde que nací la sed lo divino y el éxtasis estaban en mí, la paz de lo profundo y la belleza de la vida me han ido inundando con el paso de los años, los nueve últimos dedicados a acompañar a otros con amor mientras me acompañaba a mí mismo por todo aquello que nos tocaba atravesar en la vida y siendo consciente de la importancia transformadora que ejerce nuestra actitud sobre ello.

Desde que nací la sed lo divino y el éxtasis estaban en mí, la paz de lo profundo y la belleza de la vida me han ido inundando con el paso de los años, los nueve últimos dedicados a acompañar a otros con amor mientras me acompañaba a mí mismo por todo aquello que nos tocaba atravesar en la vida y siendo consciente de la importancia transformadora que ejerce nuestra actitud sobre ello.

La comprensión de lo que nos ocurre es tan importante como la armonía con la incomprensión. Desde que recibí desde afuera y desde adentro este arte infinito de la integración me lancé a especializarme en ello, a dedicarme a llegar a los rincones más sutiles como llega el amor del río a cada orilla, más bien diría que me abrí cada vez más con confianza a que ese suceder pudiera ocurrir a través de mí en relación con los otros, no como un canal especial, sino como algo natural y totalmente accesible para el que se abra a ello.

Todo comenzó en mi labor como facilitador en los retiros con uso consciente y responsable de ayahuasca y otros enteógenos. Después de las experiencias nocturnas con ayahuasca nos reuníamos por la mañana en grupo para que los participantes pudieran compartir sus experiencias y relacionarlas con su vida así como encauzar creativamente una nueva manera de verlo surgida desde la inteligencia del amor que a todos nos habita. También tomé consciencia de la importancia de abrir ese espacio antes de la sesión enteógena como una manera de colaborar a que la persona se enfoque en el motivo profundo que le trae al retiro y calibrarse en una actitud receptiva que le permita navegar con fluidez, permiso y entusiasmo durante la experiencia.

Me fuí dando cuenta de que ese arte no solo podía aplicarse a las experiencias enteógenas sino a la interpretación de cualquier suceso o situación de nuestras vidas. Pude observar que se trataba de un arte de perdón, compasión y a veces también de elegante confrontación y sobre todo amor, mucho amor. De allí surge el llanto y la risa, así como la gracia y el deleite.

Pude ver el que » no sé» es la llave a recibir el abrazo armónico del amor en forma de palabras ,gestos y caricias. Pude experimentar que la fuente del coraje es la consciencia de nuestra inocencia esencial que nos da el respaldo , la fuerza y la energía para que ningún ataque interno o externo nos quiebre o nos detenga. Vi que la fuente de nuestra expansión creativa es la consciencia de nuestra dignidad de seres infinitamente amados por la Existencia y nuestras ganas de compartir ese amor y alegría con los otros.

En mi tránsito como facilitador he tenido el gusto de colaborar en la formación (entendida como apoyo al despertar de las capacidades internas de los otros) de muchas personas que querían trabajar como facilitadores e integradores. Ahora dado el gran número de personas que me escriben preguntándome sobre mis experiencias con medicinas y sobre de qué manera pueden posicionarse ante lo que les ocurre en la vida, he decidido junto con mi gran amiga y socia Flor Soeiro, con la que trabajé mucho tiempo en Argentina y otros países de Sudamérica, que vamos a comenzar con la formación donde crearemos un espacio para que surja esa capacitación en todas aquellas personas que quieran trabajar en nuestra organización o que quieran organizar sus propios retiros.

Además del arte de la integración vamos a instruir también en el arte de la facilitación de enteógenos con clases prácticas. Lo haremos de manera presencial para transmitir un uso que bebe de influencias de todas las corrientes místicas, terapeúticas y de facilitación. Una manera que no es rígida ni está casada con ninguna tradición chamánica, religiosa o moral. Que ve al facilitador como una figura no protagonista o con poderes especiales sino como una presencia cariñosa de contención  que cuida a las personas y colabora en la creación de un ambiente armónico donde la persona pueda dejarse llevar y relajarse.

Hemos podido observar que la organización que hemos fundado está atrayendo a muchas personas que quieren participar de nuestros eventos así como facilitadores y músicos con los que colaboramos puntualmente o con frecuencia y tenemos el propósito de que llegue a muchos países a los que ya nos están invitando.

2 comentarios

  1. Me parece muy bonito y loable todo lo k cuentas. Lo comparto mayoritariamente. Me recuerda un pico a mis viejos tiempos de juventud .años 70/80 posthippy «haz el amor y no la guerra», John Lennon, pacifismo, mucha María..etc. Pero aunque conservo el espiritú joven, el cuerpo avisa y ya no está para aquellas «locuras» ni experimentos «alucinógenis»
    No hacen falta, con música, meditación se consigue también y mucho mejor y sin riesgos ….
    Una pregunta importante: todo esto me suena)recuerda mucho al concepto»secta»…(!?!?) Yo estuve un tiempo en la del «Arcoiris» vegetarianos, drogas blandas (Maria, ácidos, trippues etc ) amor libre y viva la virgen … Muy peligrosos….menos mal k me salí enseguida sin secuelas ….

    1. Con todo respeto, tienes que conocer las bondades y la buena utilización de los enteógenos en lo que son las terapias de Sanación. Te va ayudar mucho.

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